jueves, 26 de febrero de 2015

En un lugar de La Mancha

     "En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor".

     Así empezaba la famosa novela de Cervantes "Don Quijote de La Mancha" y así he querido empezar yo esta nueva entrada a mi Blog. Dedicada en esta ocasión, a esos eternos enemigos de nuestro caballero. Los Molinos de viento.


foto: Glendor.  www.facebook.com/photoglendor

      Hacía mucho tiempo que tenía muchas ganas de ir a Castilla La Mancha a fotografiar molinos de viento. Me parecen preciosos. Creo que todo el mundo debería ir a verlos.


Foto: Glendor.   www.facebook.com/photoglendor

     Me habían hablado de varias localizaciones.  Varios pueblos donde podía encontrarme con molinos. Me llegaron opiniones de todo tipo. Donde estaban los mejor conservados, donde estaban los mas feos (aunque personalmente ninguno me parece feo)..  Finalmente me decanté por ir a dos pueblos. Consuegra (Toledo) y Campo de Criptana (Ciudad Real).

     Consuegra es un municipio de Toledo con unos 10.000 habitantes. El municipio se encuentra situado a la falda de un cerro. El Cerro Caldérico. En la cima del cerro se encuentran alineados los molinos de viento. Datan del Siglo XVI. De los 13 molinos originales se conservan 12. Cada uno con su propio nombre.  Uno de ellos está reconvertido en oficina de turismo. Otro lo acaban de restaurar recientemente como escuela-taller. Otros conservan su maquinaria en perfecto estado.  Otro, incluso, cuenta con una exposición de vinos en su interior.....


Foto: Glendor.   www.facebook.com/photoglendor


     En el lugar también se alza un castillo. El Castillo de La Muela. Hay historiadores que sostienen que fue el emperador Trajano quien construyó la fortaleza, aunque la primera documentación existente, sitúa el inicio de su construcción durante el califato de Córdoba en el Siglo X  


Foto: Glendor.   www.facebook.com/photoglendor
   

    El origen de los molinos de viento se da en el Siglo XVI. Época en la cual una devastadora sequía deja sin utilidad a los antiguos molinos de agua que se usaban para moler los granos. Así es como, los cruzados recién llegados de las batallas imitan las construcciones levantadas en Jerusalén y aprovechan la fuerza del viento para convertir el grano en harina.


Foto: Glendor.    www.facebook.com/photoglendor


       Se dispuso su construcción en lo alto de las colinas y cerros para aprovechar el fuerte aire que corría en aquellas zonas y así fue como los primeros molinos empezaron a girar al ritmo del viento.

     Preparamos el viaje para el fin de semana del 6 de diciembre. Por motivos de trabajo no nos podíamos extender más tiempo, así que tendríamos solamente dos días para hacer las fotos. Por la  tarde y por la noche en Consuegra. Ir a dormir. Y la mañana siguiente fotografiar los molinos de Campo de Criptana.

     Después de pasarnos toda la tarde buscando encuadres y localizaciones para la puesta de sol, por fin llegó el momento de empezar a hacer las fotos. Fue bastante más complicado de lo que creíamos en un principio, porque a la hora de preparar el viaje y la sesión de fotos,  se nos olvidó un factor muy importante. Los turistas y su infinita falta de respeto hacia los fotógrafos. Así es que algunas de las fotos que llevábamos en mente hacer no pudimos realizar por culpa de la gente. Te ven con todo el equipo (trípode. mochilas, cámaras, filtros, disparadores.....) y sin inmutarse se ponen delante de uno a hacer una foto con un "Ipad".  (fotos que, evidentemente en una puesta de sol....  no les salen bien)



Foto: Glendor.   www.facebook.com/photoglendor


     Está anocheciendo. Es hora de volver al hotel, pero antes, hay tiempo para fotografiar un ocaso del mes de diciembre en La Mancha.

     Según iba anocheciendo,  los turistas se iban yendo. Y poco a poco, empezábamos  a quedarnos solos en aquel lugar tan maravilloso. Sin contar con ello, unos terribles focos que apuntaban hacia los molinos se encendieron. Parecía como si los molinos tuviesen luz propia, brillando en hilera a lo largo del cerro.  Pero lo que es bueno para uno es malo para otro. Y la parte mala es que con tantísima cantidad de luz incidiendo sobre los molinos, la tarea de fotografiarlos iba a ser complicada.


Foto: Glendor.   www.facebook.com/photoglendor


     Fue complicado, había que evitar que ninguno de los focos incidiese directamente a cámara para que no saliesen los flares, Y entre tantos focos era difícil encontrar una composición y un encuadre en el que ninguno de ellos "mirase" a cámara. De vez en cuando subía algún coche y te estropeaba la exposición. Teniendo que empezar de nuevo. Pero estábamos allí y había que hacerlas fotos fuera como fuese.


Foto: Glendor.   www.facebook.com/photoglendor


     Estábamos a 2 grados bajo cero, en una noche de diciembre toledana, en lo alto de un cerro. Con una brisa cortante, haciendo fotos a los molinos de viento. Daba igual la ropa térmica o las capas que llevábamos encima. La sensación térmica era inmensamente fría. Tanto, que cada vez que no sentíamos los dedos, íbamos a uno de los focos que iluminaban los molinos a calentarlos. Pero nos daba igual. Estábamos haciendo algo que llevábamos mucho tiempo planeando y nada podía estropear el momento.


Foto: Glendor.   www.facebook.com/photoglendor


     Los gigantes están prestos a arroparse y a dormir. Esperemos que sus sueños no sean con un hidalgo que no vaya a lancearlos.


Foto: Glendor.   www.facebook.com/photoglendor.



     Al día siguiente nos levantamos temprano con la intención de ir a hacer fotos a los molinos de Campo de Criptana. Campo de Criptana es un municipio  de la provincia de Ciudad Real. En esta localidad se encuentran una amplia muestra de estos molinos contra los que luchó Quijote en el capítulo VIII del libro universal de Cervantes. De un total de diez molinos, tres de ellos datan del Siglo XVI.


Foto: Glendor.   www.facebook.com/photoglendor
Campo de Criptana

     En Campo de Criptana a penas hemos podido hacer fotografías. La gran masificación de gente y turistas por todas partes lo convirtieron en una tarea imposible. Así que decidimos hacer alguna, guardar los equipos y disfrutar del momento entre aquellos "maravillosos Gigantes"


Foto: Glendor.   www.facebook.com/photoglendor
Campo de Criptana

"Amigo Sancho, Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades".






Glendor Días Suarez

lunes, 15 de diciembre de 2014

Hoces del río Duratón

Fotografía nocturna. Esposición de 500 segundos iluminada por la luna llena


    Viajábamos desde Asturias camino de Castilla la Mancha para fotografiar los molinos de viento de Consuegra y de Campo de Criptana. Yo había visto fotos de este impresionante lugar en libros y en internet y, aprovechando que íbamos a pasar cerca, ¿Por que no desviarnos un poco de la ruta y hacer unas fotos a este impresionante Meandro?

    Así lo decidimos y así lo planeamos. Llegaríamos al enclave elegido por mi, a las 6 y media de la mañana. Lo justo para buscar el encuadre, hacer alguna fotografía nocturna y luego fotografiar el amanecer.

    Eran las 6 de la mañana más o menos cuando abandonamos todo rastro de civilización y nos metimos con el coche por un camino lleno de piedras, baches, rocas, y barro. Vamos, Lo que en Asturias se conoce como una “caleya”. Pero una caleya de las malas malísimas. Después de más de cuatro kilómetros circulando en primera y en segunda marcha por aquellos caminos cada vez más estrechos, guiándonos con el móvil y su “google earth”, llegamos a un sitio donde el coche ya no podía seguir más. Era imposible. Había que decidir; dar la vuelta sin la foto o caminar a pie bajo la luz de la luna llena, por aquella dehesa que desconocíamos y no sabíamos que “bichos” nos podríamos encontrar por el camino.

    Como no podía ser de otra manera, decidimos continuar a pie. Cogimos todos los bártulos y nuestras linternas y nos dispusimos a caminar dirección al río, guiándonos por el teléfono, inmersos en aquellos cortantes y congelantes 3 Grados bajo cero.


    Tal y como si hubiese sido obra de un milagro, después de todas las peripecias y contratiempos, llegábamos a la hora planeada. Aquello era imponente. Asustaba tanta grandiosidad, y eso que aun era de noche. Después de varios minutos buscando un encuadre, encontramos un sitio que nos gustó, así que preparamos los trípodes y las cámaras.... Y cual fue mi sorpresa; "aquello era tan grande que el encuadre que yo llevaba en mente desde casa no me entraba en una sola toma". Y eso que tenía puesto un Objetivo de 10 mm. No me quedaba mas remedio que, para cada foto, hacer varias tomas en vertical y unirlas posteriormente en casa mediante Photomerge.

Fotografia panorámica realizada a partir de 7 tomas verticales de 10 segundos cada una, minutos antes
de que el sol saliese por el horizonte.


    Dos horas y media mas tarde ya había salido el sol y nosotros ya teníamos nuestras fotos hechas. Había que recoger y salir de allí dirección a Castilla la Mancha. Pero que hubiésemos terminado de hacer nuestras fotos no quiere decir que nuestra aventura hubiese finalizado ahí. De la que caminábamos en dirección a donde teníamos el coche, nuevamente guiados por el teléfono, nos encontramos con unos “señores”. Unos señores con trajes de camuflaje que portaban unas grandes escopetas. Miré a mi alrededor y entonces fue cuando lo vi. Aquel letrero ponía “Coto privado de caza”.  Habíamos estado haciendo fotos en medio de una cacería. Ellos nos miraron pero no nos dijeron nada. Ni siquiera un “buenos días”. Se dieron la vuelta y se fueron en otra dirección.

Para hacerse una idea de lo enorme que es este cañón,
basta ampliar la foto anterior un 400% para poder apreciar
las ruinas de este monasterio.


    Cuando llegamos al coche, congelados por aquellos 3 grados bajo cero, vimos otro cartel. Un cartel que no habíamos visto a las 6 de la mañana por culpa de la poca luz. Un cartel que ponía que ESTABA PROHIBIDO EL PASO. Subimos al coche y nos fuimos de allí a toda prisa escuchando a los Guns ´n Roses y contentos por salir de allí vivos y con la foto. Justo después de salir del camino y pisar suelo asfaltado, empezó a nevar como si no hubiese mañana.


Glendor Díaz Suarez

lunes, 1 de diciembre de 2014

Circumpolar en Portizuelo



    La Estrella Polar es la estrella visible a simple vista que se ubica en la bóveda celeste de manera más próxima al eje de rotación de la Tierra o "polo celeste".

    Si  observamos atentamente durante varios minutos las estrellas en una noche despejada,  podemos ver que todas ellas se mueven describiendo un movimiento circular en torno a la Estrella polar, que es la única que se queda inmóvil, al ser la que más cerca está al eje de rotación de la Tierra. Este movimiento de todas las estrellas moviéndose al rededor de la estrella polar se llama "movimiento circumpolar".

    Hacer fotografías circumpolares con cámaras de película era una tarea más o menos sencilla. Se ponía un objetivo angular enfocado a infinito y con una abertura media se dejaba la cámara en modo BULB unos cuantos minutos incluso horas.

    Con la llegada de la fotografía digital, este tipo de fotos se puede hacer de 2 formas. Bien haciendo una larga exposición de muchos minutos, cosa que no es muy recomendable, ya que el sensor en tomas muy largas empieza a calentarse y aparecen los Hot-pixels. A demás el ruido, dependiendo de cada equipo, llegado a un considerable tiempo de exposición, comienza a hacerse insoportable.

    La otra técnica que tenemos actualmente, es hacer muchas fotos de varios segundos de exposición y luego, en casa, montarlas mediante un programa llamado Startrails.


    En este caso he optado por la primera opción y he hecho una foto de 488 segundos.


PhotoGlendor    (pincha en la foto para ver en alta definición (HD)

    La Playa de Portizuelo  está situada en el occidente de Asturias (España), en el concejo de Valdés y pertenece a la localidad de Villar. Es una playa pedregosa, de grandes rocas cuarcíticas y de cantos rodados. Playa de gran belleza e interés por su pintoresco paisaje.

    Hay que destacar una peculiar piedra conocida como "El Óleo Furao" (en la foto). Era el lugar de paseo favorito del Premio Nobel Severo Ochoa.







Glendor Díaz Suarez